Ex­trac­tos mí­ni­mos (V)

Da un po­co de gri­ma via­jar más rá­pi­do que la luz. Es co­mo si mi­des mil mi­llo­nes de ki­ló­me­tros de al­to y mue­ves los de­dos de los pies. No los pue­des ver, pe­ro los mue­ves. Es­to es igual, pe­ro con tu yo com­ple­to: tú via­jan­do tan tran­qui­lo, y mien­tras tan­to ce­nas con tu mu­jer el sá­ba­do. No es ubi­cui­dad, pe­ro se le pa­re­ce mu­cho…