Opi­nio­nes

La opi­nión es un bo­rra­dor de la ver­dad pro­pia, y co­mo tal de­be es­tar so­me­ti­da a cons­tan­te re­vi­sión, si la bús­que­da de la ver­dad exis­te en uno mis­mo. Esa es la que res­pe­to. Si uno de­ja de bus­car la ver­dad y con­vier­te la opi­nión en cer­te­za, des­pre­cia esa bús­que­da en los de­más y en sí mis­mo. Esa nun­ca la res­pe­ta­ré.