The Plan

The Plan es una pe­lí­cu­la ex­tra­ña. He leí­do bas­tan­tes crí­ti­cas y eso, son bas­tan­te crí­ti­cas. Pres­cin­di­ble, va­cía, de­cep­cio­nan­te. Et­cé­te­ra.

Creo que mu­chos fans de la se­rie es­pe­ra­ban El Plan. El plan con ma­yús­cu­las. La pri­me­ra gue­rra Cy­lon. Có­mo lle­ga­ron los cin­co pri­me­ros, có­mo con­tac­ta­ron con los cen­tu­rio­nes, có­mo se ges­ta­ron los mo­de­los hu­ma­noi­des. Por qué el ata­que a las co­lo­nias.

No ol­vi­de­mos que el guión es­tá es­cri­to por Ja­ne Es­pen­son, al­ma ma­ter y ex–show­run­ner de Ca­pri­ca, cu­yo pi­lo­to, mag­ní­fi­ca obra de la me­jor cien­cia fic­ción ac­tual, vol­vía a ser, co­mo en los me­jo­res mo­men­tos de BSG, una fi­ní­si­ma mez­cla de per­so­na­jes y cir­cuns­tan­cias, de hu­ma­nas y com­ple­jas si­tua­cio­nes.

Eso es The Plan. El por­qué del cam­bio de com­por­ta­mien­to de los cy­lon. La evo­lu­ción per­so­nal de los nue­vos mo­de­los, des­de la ab­so­lu­ta psi­co­pa­tía del Ca­vil de Ga­lac­ti­ca a la to­tal trans­for­ma­ción de Si­mon, pa­san­do por el cal­va­rio de Boo­mer al des­cu­brir su ver­da­de­ra con­di­ción. La hu­ma­ni­za­ción de ca­si au­tén­ti­cos hu­ma­nos.

En­ton­ces, ¿qué es lo que no fun­cio­na?.

Efec­ti­va­men­te, The Plan es una pe­lí­cu­la pres­cin­di­ble den­tro de la his­to­ria, en el sen­ti­do de que no apor­ta nin­gu­na in­for­ma­ción que des­ve­le nue­vas cla­ves. Tam­po­co lo ha­cía Ra­zor, y real­men­te era una pe­lí­cu­la so­ber­bia. El pro­ble­ma es de am­bi­ción. Creo que The Plan es una mi­ni­se­rie frus­tra­da. Ha­bría si­do fan­tás­ti­co ce­rrar el círcu­lo con una mi­ni­se­rie co­mo la pri­me­ra. Un acer­ca­mien­to de­ta­lla­do a los per­so­na­jes, ha­ber pro­fun­di­za­do más en al­guno de los ca­rac­te­res, y ló­gi­ca­men­te ha­ber re­tro­ce­di­do en el tiem­po has­ta la lle­ga­da de los cin­co pri­me­ros.

Pe­ro no me ha dis­gus­ta­do en ab­so­lu­to. Pe­se a al­gu­nas es­ce­nas su­per­fluas y una di­rec­ción un po­co pla­na. Y el abu­so del ar­chi­ve foo­ta­ge. Pe­ro es­pe­ra­ba mu­cho me­nos. Me que­do con la idea.