Trece capítulos

El primero, con sorpresa. El segundo, con esperanza. El tercero, con desilusión. El cuarto, con impaciencia. El quinto, cabreado. El sexto, por compromiso. El séptimo, a ver si al llegar a la mitad… El octavo, decepcionado. Muy decepcionado. He visto del noveno al decimotercero por pura y exclusiva militancia, y con la secreta esperanza de no tener que escribir esto.

Pero no. La verdadera causa de que este blog haya estado completamente detenido durante trece semanas, trece,  no es otra que haber estado esperando. Con optimismo. Con decisión. A que la gran esperanza del friqui hispánico, la que lo tenía todo, la que había triunfado de antemano, me diera la oportunidad de sollozar de alegría en este medio cibernético.

Lamentablemente, eso no ha ocurrido. Plutón BRB. Nero, season 1,  ha sido un absoluto y rotundo fracaso. Y como decía, lo ha tenido todo. Un magnífico director, unos buenos actores (a excepción de Carolina Bang), una producción digna, salvo la infografía, muy pobre, y unos guionistas con unas referencias excepcionales dentro de la comedia (Camera Café, entre otras).

Los problemas de la serie son varios. Lo primero, el target de la serie: gente efectivamente como Álex de la Iglesia, treinto-cuarentones friquis con toneladas de televisión, cómics, Guerra de las Galaxias y Star Trek a las espaldas. Los que nos emocionamos con Héroes al ver NCC-1701 en la matrícula del coche de Nakamura San/George Takei. Los que hemos sentido profunda tristeza con la muerte de Lwaxana. Pues bien, en medio episodio de Los Simpson o de Padre de Familia (y no digamos de Futurama) hay más guiños a los aficionados a la ciencia ficción que en la temporada entera de Plutón.

Por otra parte, y con todo el dolor de mi corazón, creo que debo decir que Plutón BRB. Nero es una comedia que no es cómica. No es divertida, no tiene gracia. Únicamente la chispa de Fele Martínez haciendo de Spock, o algún momento inspirado de Enrique Martínez o Carlos Areces han podido arrancarme una sonrisa en mas de seis horas de televisión. Joder, y es que Álex de la Iglesia es descojonante, es de los pocos tíos que quedan que te hacen morirte de risa con una película.

Y creo que ahí está el error. Álex de la Iglesia ha intentado hacer 26 películas de media hora (rodar en 35 mm no es casual), y no una serie de televisión. No hay más que leer su blog para quedarse acojonado con la angustia vital de un año casi completo a base de diez o doce horas de rodaje al día. Lo que me parece increíble es que hayan llegado vivos al final. Eso es encomiable y merece el mayor de los reconocimientos. Pero no. No merece la pena tal sacrificio para ese resultado. Y el que quiera mentir para suavizar el golpe, que lo haga. Yo no.