Pese a mi afición legendaria por la tipografía —y mi erudición en el campo — , no consigo encontrar ningún tipo apto para web para usar en el blog que reúna tres simples condiciones:
– Que sea bonito
– Que tenga una negrita y cursiva aceptables
– Que no modifique el kerning al usar negrita y/o cursiva.
Se aceptan sugerencias. No hay que decir que si alguien considera la Comic Sans, será baneado de este blog de por vida. Por supuesto Verdana y Tahoma tendrán la misma consideración.
ACTUALIZACIÓN: Lo conseguí. Segoe UI. Parece que está extendida.
Star Trek también es de mi quinta —un añito mayor — . El pasado día 8 cumplió cuarenta y tres castañas, sólo cuatro meses después del estreno de la undécima película de la saga.
Hace cuatro años, en mayo de 2005, Paramuount Televisioncancelaba la quinta serie de la saga (sexta si consideramos La Serie Animada), tras dieciocho años ininterrumpidos de existencia televisiva, debido a los pobres índices de audiencia que se estaban registrando, tal como pasó con la serie original en 1969.
Entonces una buena parte de los fans de ST, aunque consternados, pensábamos que tantos años de emisión eran demasiados, que la franquicia se estaba agotando y que la sequía en el terreno creativo era inminente. Intuyo que todo aquello era para consolarnos; nos gustaba Star Trek y apartarla de la televisión era una verdadera putada.
Desde entonces el CD ha dado paso al MP3 y Spotify ha revolucionado la manera de escuchar música. El DVD está prácticamente muerto, y no sabemos quién heredará, si el dubitativo Blu-Ray o directamente Matrioshka1, la memoria flash (ahora que adviene USB 3.0) o algún servicio de streaming de pago o con publicidad.
Del mismo modo que ocurrió poco después de la cancelación de la primera serie de Star Trek, la industria televisiva estadounidense, junto con buena parte de las grandes compañías que anuncian sus productos en sus cadenas, se han reunido para expresar su descontento y analizar los sistemas y métodos de medición de audiencias —que curiosamente, y desde los años 50, monopoliza la compañía Nielsen— ya que éstas no parecen corresponderse con los resultados comerciales.
Al igual que a finales de los 60 no se tenían en cuenta las audiencias demográficas (sectores de la población con características determinadas a las que ofrecer productos diferenciados), sino las audiencias totales, en la actualidad no se tienen en cuenta para dichas mediciones los programas que el público graba y ve posteriormente, los bajados de internet, los vistos online en las páginas web de las cadenas ni los vistos fuera de los Estados Unidos por los internautas.
Es un hecho demostrado que si en 1969 hubieran existido las mediciones demográficas, Star Trek nunca hubiera sido cancelada. Si la medición de audiencias actual tuviera en cuenta los factores que he mencionado, Enterprise tampoco habría sido retirada. Y me atrevo a decir que el panorama televisivo diferiría mucho del actual. Y no sólo el americano.
Hay un factor que es mucho más determinante que los demás, y ya he mencionado en artículos anteriores. La globalización es un hecho irreversible, y los que anuncian en televisión lo hacen en el mundo entero. Hasta que no entiendan que la radiodifusión también es global, no dejarán de perder dinero. El concepto de worldwide syndication, o difusión mundial (de contenidos), es esencial para que las series televisivas sean rentables y para que la publicidad sea efectiva.
Ningún anunciante con una audiencia potencial de decenas de millones de personas desdeñaría Star Trek. En todo el mundo. Los friquis compramos mucho.
El otro día volví a ver el primer capítulo de Enterprise. Qué coño agotada. Qué coño sequía creativa. Star Trek es necesaria en la televisión. Para mí porque me gusta. Para el que anuncia porque hay millones de personas en todo el mundo dispuestas a ver su puñetera publicidad a cambio.
Y porque probablemente compremos muchas de sus cosas.
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Matrioshka es la correcta transcripción fonética de Matpëшka, la típica muñeca rusa que da nombre al contenedor de archivos de vídeo en alta definición, para entendernos pero siendo inexacto, equivalente al DivX y similares en baja. ↩
«Si alguien dice ‘Eso es imposible’, debes entenderlo como ‘Basándome en mi muy limitada experiencia y estrecha comprensión de la realidad, eso es muy improbable’ »
–Paul Buchheit, fundador de FriendFeed y creador de Gmail
Lo ha clavado. Randall Munroe, editor del blog xkcd, publica esta viñeta que hará reír a más de uno. Sobre todo a los que han sufrido en sus carnes al amigo pesado, ése que nunca tiene tiempo de aprender informática, sobre todo porque tú ya lo hiciste.
Me he tomado la libertad de traducirla y ponerla en el blog, ya que tiene licencia Creative Commons. Para los que queráis la versión original en inglés, la tenéis aquí.
Creo que es una cuestión puramente personal. Por lo mismo me gustan películas tan distintas como La amenaza de Andrómeda, Westworld o Capricornio Uno. El ambiente, el color, el uso del scope, yo qué sé. Me gustaría hacer una alguna vez para poder rescatar esos colores tan de verdad y tan de los setenta, el grano de la película, hasta los doblajes. Ver cine de los setenta es disfrutar también con esos doblajes tan familiares, de verdaderos actores. Los echo de menos cuando oigo voces tan buenas de los actores americanos, y cuando las de los dobladores españoles ya van perdiendo mucho.
Es puramente personal y lo reconozco. Pero JJ Abrams me lo ha recordado mucho todo con la nueva Star Trek. Es que Abrams es de mi quinta, verá usted.
En mi afán de reivindicar la estadística barata, comienzo hoy una serie de Top Ten basada en mi propio gusto y experiencia, que para eso es mi blog.
Empezamos con una clasificación tradicional, que viene a contar los diez personajes que guionistas y productores podrían haber evitado, con el consiguiente ahorro en sueldos y vestuario.
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10. Neelix (Star Trek: Voyager). Interpretado por Ethan Phillips.
Inefable cocinero de la nave estelar Voyager, que comienza la serie como el (poco creíble) novio de la ocampaKes, un personaje cuyos guionistas hacen pasar por diversos roles sin llegar nunca a definir del todo. Pese a todo, logró terminar la serie, que duró siete temporadas, interpretando situaciones un tanto esquizofrénicas, desde el graciosillo de la nave al sesudo y experimentado consejero.
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9. Wesley Crusher (Star Trek: La nueva generación). Interpretado por Wil Wheaton.
Personaje creado y errado por el propio Gene Roddenberry, a su propia imagen, en lo que los americanos llaman un Mary Sue ‑el segundo nombre de Roddenberry era Wesley- que, a pesar de (o gracias a) los intentos de los guionistas, nunca llegó a cuajar del todo. Al igual que el personaje de Tasha Yar ‑eliminado en la primera temporada- y tras repetidos intentos por consolidarlo en el reparto, fue suprimido al término de la cuarta temporada para regocijo de los fans de la saga.
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8. Kes (Star Trek: Voyager). Interpretada por Jennifer Lien.
Alienígena ocampa, prisionera rescatada por la tripulación en su primera refriega con los Kazon ‑raza que incluiré en Mis peores razas alienígenas de la CF- que, al igual que su «compañero» Neelix, nunca consiguió un papel de peso. Fue eliminada de la serie de modo rápido y poco afortunado, aunque reemplazada de forma antológica por la borg Seven of Nine, que además de salvar la serie, protagoniza uno de los mejores dúos de la ciencia ficción junto al Doctor holográfico de la nave.
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7. Elisabeth Lochley (Babylon 5). Interpretada por Tracy Scoggins.
Tercera capitana de la estación Babylon 5, tras Jeffrey Sinclair y John Sheridan, durante la «temporada apócrifa» de la serie. No consigue aportar demasiado a una serie completamente deshinchada tras cuatro años legendarios y personajes de antología de la Ciencia Ficción, como G’Kar o Londo Mollari.
Prácticamente el reparto entero debería aparecer aquí acompañándola, junto al de la fallida Crusade.
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6. Ronon Dex (Stargate: Atlantis). Interpretado por Jason Momoa.
Sustituto de Aiden Ford (nuestro clasificado número 5), este musculoso y peludo personaje ha obtenido un inexplicable éxito en la serie, permaneciendo en ella hasta su último capítulo. La expresión que ven en su cara es exactamente la que aparece en cualquier situación y circunstancia, y tiene dos posturas fundamentales en sus actuaciones: de brazos cruzados y dando mamporros. Digamos que es el Bud Spencer de la ciencia ficción: hostias como panes.
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5. Aiden Ford (Stargate: Atlantis). Interpretado por Rainbow Sun Francks.
El clamoroso fallo del casting fue pretender hacer un personaje complejo de un Redshirt. Sin ser mal actor del todo, adolece de lo que la mayoría de los caracteres de esta lista: no tiene profundidad, está vacío, y eso lo hace innecesario. Por suerte, los productores se dieron cuenta enseguida y lo hicieron desaparecer, pero por desgracia lo sustituyeron por un personaje que si llena la pantalla es por volumen.
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4. Tony Verdeschi (Espacio: 1999). Interpretado por Tony Anholt.
Uno de los grandes fiascos protagonizados por Fred Freiberger (productor encargado de la desaparición de la serie original de Star Trek y de la propia Espacio: 1999). Tras una primera temporada en la que la serie tuvo un apreciable éxito en los Estados Unidos, Freiberger llega para introducir ciertos cambios: más humor y más acción. En esta tesitura es donde el personaje interpretado por Anholt entra en escena: una especie de galán de segunda empeñado en sintetizar cerveza durante más de veinte episodios. Sinceramente, no recuerdo más.
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3. Boxey (Battlestar Galactica, serie original). Interpretado por Noah Hathaway.
Transposición directa del niño-mascota cinematográfico (ver Shane), y germen de pequeños engendros como el ya mencionado Wesley Crusher, llega a ser exasperantemente infantil y ñoño, en una serie exasperantemente infantil y ñoña (salvo el piloto). Las andanzas del pobre huerfanito (y de su odioso perro cibernético Muffit) en la estrella de combate hacen desesperar a cualquier dedicado y sincero aficionado a la ciencia ficción. Su supresión en la versión moderna de la serie es un motivo más de veneración para Ronald D. Moore.
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2. Lew Waterman (UFO). Interpretado por Gary Myers.
El pobre Myers no tiene la culpa de estar aquí. Debería estar la serie completa; el problema es un continuo desfile de personajes, probando y equivocándose, y que no llegan a cuajar. Es uno de los motivos por los que una buena serie ‑o al menos que partía de una buena idea- se fue al traste tras un solo año de emisión. Una lástima para Gerry Anderson, que pese a lo legendario no tuvo demasiada suerte en la ciencia ficción.
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1. Jar Jar Binks (La amenaza fantasma). Personaje 3D interpretado por Ahmed Best.
Mi sincera intención era encontrar un personaje que mereciera este puesto dentro de mis series favoritas. Pero el poder de este engendro para generar unanimidad entre los aficionados me lleva a alzarlo al número uno. Quizá el mayor error de George Lucas, junto con el de los midiclorianos ‑la definitiva banalización de la Fuerza-. Jar Jar viene a ser un cruce estúpido entre Han Solo y Lando Calrissian, en su vertiente humorística. En resumen, un primer puesto merecido.
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Próximamente: Mis diez mejores secundarios de la Ciencia Ficción.
Dice Ramón Tamames que «como todo el mundo sabe, la tonelada es una unidad de volumen». Luego nos quejamos de cómo va la economía. Ay Dios. #
…y el segundo, Data. (Brent Spiner). Lo que yo diga, nos espían. Mamones. #
Abrimos cuenta en twitter. Por ahora la mía. Para followers, podéis seguirme en «chor_» (sin olvidar el guión bajo). A ver cómo resulta. Habrá resumen diario en el blog, aunque los tweets no sean de ciencia ficción…
Según los muchachos de Airlock Alpha, no parece ahora tan probable que haya en vistas una película sobre la BSG de Larson, o al menos no dirigida por Bryan Singer. Ole los cronistas bien informados. Parece ser que lo que hay en mente es un remake de Excalibur. Pondría otra vez el grito en el cielo, pero es tarde y no tengo ganas. Me ha aliviado mucho lo de Galactica.
Ahora, los pelos blancos de John Boorman se le han tenido que poner como escarpias, al pobre.
En vista de lo dicho en el post anterior, yo desde aquí me apuesto una cena a que la historia de Singer será la siguiente:
Lo que ha pasado volverá a pasar, así que mientras la nueva raza humana-cylon-terrícola se va desarrollando en la Tierra, los pocos (y desconocidos) supervivientes que han quedado en las doce colonias rehacen poco a poco sus civilizaciones, basadas en sus ancestros (y en la abundante literatura que ha quedado), llegan a su madurez tecnológica; se inventan otra vez a los cylons tropezando en la misma piedra y vuelta a empezar (aquí se inserta la serie original). Buscando la decimotercera tribu llegan a la tierra en los años ochenta (aquí se inserta Galactica 1980, de infausto recuerdo) o bien en nuestros días o un poco después (si se obvia Galactica 1980, de infausto recuerdo), coincidiendo con algún tipo de eclosión de la inteligencia artificial.»
A partir de aquí, la película, o bien éste es el epílogo que la explica. En fin, que yo me apuesto una cena a que ésto es lo que hace Bryan Singer. Y si no, pues nada. Pero aquí queda el post, para la post eridad.
Resulta cómico ver cómo una persona de la talla de Glen A. Larson ‑que por otra parte ha sido un excelente y prolífico productor- no se resigna a que alguien haya usado una buena idea suya, que después se convirtió en una basura para niños, para hacer realidad una de las mejores series de la historia de la televisión. Sin él, claro. El riesgo de ridículo para Singer (Larson ya lo ha hecho) es bastante alto, y su trayectoria descendente tras X2 no promete lo mejor.
Ronald D. Moore se ha revelado, en sus más de veinte años como escritor de series y películas, como uno de los más sólidos creadores de personajes y universos, haciendo series creíbles y maduras donde antaño se hacían fantasías para friquis. Los veinte años de Singer se han traducido en nueve películas con irregular éxito.
El principio del post quizá sea un poco exagerado. Pero se me antoja una empresa condenadamente difícil llegar siquiera a acercarse a la calidad que Moore ha conseguido con su visión de Galactica. Y eso que Singer es un buen director.
A no ser, claro, que el guión lo haga quien ustedes y yo sabemos.
Aquí pueden ver que es posible que Bryan Singer dirija una película sobre la serie original de Battlestar Galactica. La de Glen A. Larson. La que no es la mejor serie de la historia, sí, ésa. Ojalá quede en nada, como el extraño remake de Buffy.
En el 67º Congreso Mundial de la Ciencia Ficción, Anticipation, se han entregado los premios Hugo 2009. Este año coincide con el estreno del nuevo logo de los premios, un excelente diseño de Jeremy Kratz, que podéis admirar a la izquierda.
El ganador del premio a la mejor novela, Neil Gaiman, es conocido ante todo por su serie de cómic The Sandman, y más recientemente por la adaptación al cine de su novela Stardust, protagonizada por Robert DeNiro y Michelle Pfeiffer, entre otros.
Destaca el premio a la mejor presentación en formato largo, concedido este año a la película WALL‑E, de los estudios Disney-Pixar, un premio más a una película sobresaliente.
En el apartado de formato corto, el premio ha ido a parar al musical web (sí, sí) Dr. Horrible’s Sing-Along Blog, interrumpiendo la racha de Steven Moffat en Doctor Who, que además de tener dos capítulos nominados para esta edición, había ganado las tres ediciones anteriores.
La lista completa de ganadores es la siguiente:
Mejor novela: The Graveyard Book, Neil Gaiman (HarperCollins; Bloomsbury UK)
Mejor libro relacionado (no ficción): Your Hate Mail Will Be Graded: A Decade of Whatever, 1998 – 2008, John Scalzi (Subterranean Press)
Mejor historia gráfica: Girl Genius, Volume 8: Agatha Heterodyne and the Chapel of Bones, escrita por Kaja y Phil Foglio, dibujos de Phil Foglio, color de Cheyenne Wright (Airship Entertainment)
Mejor presentación dramática en formato largo: WALL‑E, historia de Andrew Stanton y Pete Docter; guión de Andrew Stanton y Jim Reardon; dirección de Andrew Stanton. (Pixar/Walt Disney)
Mejor presentación dramática en formato corto: Doctor Horrible’s Sing-Along Blog, escrita por Joss Whedon, Zack Whedon, Jed Whedon y Maurissa Tancharoen; dirigida por Joss Whedon. (Mutant Enemy)
Mejor editor (formato corto): Ellen Datlow
Mejor editor (formato largo): David G. Hartwell
Antes de nada, quede claro que en este blog no hablaré de política. Si acaso haré referencia a ella por necesidades del guión. Tampoco haré referencias a ideología alguna, primero porque no es asunto de este espacio, y segundo porque el mismo concepto está tan deteriorado que ya me repugna.
Cierto que en este cuaderno soy bastante menos moderado que en mi vida diaria, pero créanme si les digo que soy (o lo intento) escrupulosamente respetuoso con las opiniones de los demás. Hasta aquí bien. Obviamente si la opinión está razonada. Obviamente si el tema en cuestión es opinable.
Pues entonces, queda claro que respeto mucho el afán de don Fernando Sánchez Dragó de contarnos su disoluta, revolucionaria, festiva vida. Me da igual que su propio y recalcitrante extremismo le haya catapultado de la revolución socialista a la adoración a Ayn Rand.
Me da igual que este hombre podrido por la gusanera de la ancianidad (cito sus propias palabras) pretenda rodearse de un espeso halo de cultura, sólo por estar muy viejo, muy leído y muy viajado. Una de las principales características de la intelectualidad casposa, bohemia y demodé es despreciar la formación científica y técnica a la hora de etiquetar de intelectual a un individuo. Basta con citar a Rimbaud o decir que se conoce la obra de Boulez para que la barbilla se te levante automáticamente y te crezca en la mano un libro de cualquier autor de lengua no española.
Tampoco me importa que el intelectual Sánchez Dragó tuviera un ultradesarrollado sentido de la vista, allá por el sesenta y nueve, que le permitiera, con la sola contemplación de las transmisiones televisivas de la llegada a la luna, colegir que aquello era una farsa.
Puedo pasar por el hecho de que, igual que tantos otros, esté tan soberbiamente seguro de la futilidad y estupidez de la investigación espacial, dólar allí, dólar acá.
Lo que no puedo tolerar es que niegue un hecho histórico y científico indiscutible y demostrado hasta la saciedad, aprovechándose de una posición de autoridad que su condición de escritor le ha otorgado. Y menos aún que además se burle de aquellos que sencillamente conocen y aceptan la realidad de los hechos. Que cuatro iluminados inunden los mentideros denunciando conspiraciones no tiene importancia. Que lo haga un personaje público del ámbito de la cultura debería ser delito.
Le deseo al señor Sánchez la vida suficiente para subirse al primer vuelo de Virgin Galactic, y descubrir desde la altura que la Tierra, para su sorpresa, no es plana.