Extractos mínimos (III)

Feeli Pkadik descubrió el método para retroceder en el tiempo en 2234. Su padre, el conocido científico Marson Pkadik, había probado empíricamente la posibilidad de plegar el espacio para los viajes estelares, pero también que un viaje temporal hacia adelante, digamos, era inviable.

Digo esto porque el abuelo de Feely, Ateraï, también físico, postulaba en 2165 la ley de simultaneidad de la velocidad, por la que la materia viajaba sobre el tiempo (o viceversa) a la velocidad de la luz. Así, no era posible a la materia “adelantarse” a sí misma, ya que no podía viajar más rápidamente que la luz. Esto último había sido descubierto por el padre de Ateraï, Feeli Joli Pkadik, en lo que llamó empirización Einstein-Joli, que no decía nada nuevo sobre la Teoría de la Relatividad, pero resultó que la demostraba.

El caso es que el aburrimiento en el siglo XXIII era un mal endémico (prácticamente el único) y Feeli decidió jugar un poco con su nuevo descubrimiento. El juego era el siguiente: buscar el artefacto tecnológico más antiguo que pudiera encontrar y enviarlo al pasado más antiguo en el que alguien pudiera comprenderlo. (Feeli no era tan idiota como para viajar él mismo; había leído toda la ciencia ficción de los últimos dos siglos). El envío fue un teléfono de 2011 (con manual de instrucciones) a una oficina de la NASA de 1959.

Feeli se dejó a sí mismo instrucciones, por precaución: antes de enviar el artefacto, mandaría a su escritorio un ejemplar de la Summa Technologica Universalis y una explicación de lo que había pasado.

Resultó que el bucle causado por Feeli había sido traumático.

Poner un avance tecnológico cuarenta años antes de su fecha había significado un adelanto de dos décadas en la historia científica original. Eso resultó en que el método lo descubrió Marson, no Feeli; pero Feeli recibió puntualmente las explicaciones y la Summa. Y decidió seguir jugando. Le había gustado el resultado. Feeli, Marson, Ateraï, Feeli, Joli. A cada noticia del bucle que recibía Feeli, el juego era más inquietante. Hasta que un antepasado de Feeli recibió en su despacho de la NASA en 1959 un artefacto que unos pocos años después le hizo descubrir el método para retroceder en el tiempo.

Para ese momento, Feeli no era todavía Dios, pero tendía a infinito. Unos cuantos bucles más. Era divertido.

 

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